Las ondas de luz comenzaba a perder su intensidad las llevaba admirando hace horas me había ayudado a sumergirme más en mis pensamientos cuando de pronto me percate que todo estaba casi listo las personas del servicio ajustaban los últimos detalles, servilletas mal acomodadas, flores que faltaban, una de las meseras me miraba coquetamente en otra ocasión probablemente ella y yo hubiéramos tenido una esplendida noche pero hoy todo era distinto. Volví a observar a mi alrededor y determine que era la hora de mi entrada, me dirigí a la pieza de la novia, vi a su madre con un elegante vestido pasearse orgullosa entre los invitados me miro con afecto, la salude y seguí mi caminar a la puerta que me daría justo con ella.
Entre sin avisar, la mujer que arreglaba a la novia se sorprendió ante mi descortés entrada pero ella no estaba sorprendida creo que me esperaba, le pidió a la mujer que nos dejara solos ya que había terminado su trabajo. Ella se paro y me permite contemplarla por última vez, creo que nunca la vi tan hermosa como lo estaba este día que se entregaría por siempre a otro.
- No vengas tampoco discutas solo quédate ahí y escucha – le dije.
Me tome mi tiempo antes de empezar mi discurso de despedida y cuando estuve preparado empecé.
- Una vez soñé contigo, cuando aun estábamos juntos y tu traías el pelo largo y se te hacían esa ondas – le dije dibujándolas con mi dedo, ella me sonrió sin entender a donde iba con lo que decía y su agujero, el de siempre se le formo en la mejilla izquierda – fue en una de nuestras últimas noches en México ¿recuerdas? no lograba conciliar el sueño como siempre, me di mil vueltas en la cama pero nada conseguía. Y entre vuelta y vuelta, tú te despertaste, posaste tus enormes ojos negros en mí y me llevaste hacia ti luego me diste una dosis de beso con agregado de caricias y al fin, me dormí entre tus brazos.
Comencé a caminar, siempre me ha molestado estar mucho tiempo en un mismo lugar.
- ¿Sabes que soñé? – le pregunte apreciando por la ventana como todo afuera estaba listo para que ella diera el si, por el silencio asumí que su repuesta era un no – Soñé con una hermosa mujer de enormes ojos negro y de pelo largo del mismo color, vestida de blanco viniendo hacia mí del brazo de su padre.
Ella incremento el tamaño de sus ojos negros ante mi inesperada confesión, lo que dudo es que sepa que yo estoy tan o más asombrado que ella al escucharme decir esto.
- Entonces me desperté – proseguí – pero tú ya no estabas, solo estaba tu olor que es demasiado dulce el cual provoco en mi una reacción que nadie más ha provocado; vi una vida entera contigo y también una sin ti pero sabes que fue lo más extraño de esa mañana que me gusto mas el futuro contigo que en el que tu no estabas. Me gusto la idea de despertar todos los días del resto de mi vida contigo, me gusto soñar con una hija con tus hermosos ojos pero también me invadió un miedo, una inseguridad y una ganas de salir huyendo creo que de lo demás te acordaras, jamás entenderé porque fue que te eche de mi vida sin razón, por la primera estupidez que se me ocurrió. Y ahora me doy cuenta de eso, ahora que te pierdo para siempre, ahora que no hay vuelta atrás, ahora que te veo vestida de blanco y te puedo asegurar que te ves más hermosa que en mi sueño, ahora que se que quien te va estar esperando en el altar no soy yo. – bajo la mirada – Por favor no llores, ni me pidas una explicación por qué no la tengo, no sé qué hago en el día de tu boda diciéndote esto.
Sus ojos se habían enrojecidos y luchaba para evitar que esas fastidiosas lagrimaran arruinaran el trabajo de todo un día de maquillaje.
- No mentira, soy un mentiroso siempre lo he sido – a ella se le escabullo una media sonrisa ante la eminente verdad – si sé porque te lo digo, no quiero que te cases sin saberlo porque aunque esta estúpida declaración no sirva de nada ya que por desgracia tu eres del tipo de mujer que jamás da marcha atrás y esta vez no será la excepción, te casaras aunque no estés segura dirás que si porque has dado tu palabra aunque no sé si tu corazón pero es tarde para hablar de eso ¿o no?.
Empuñaba sus manos ante el odio que la invadía, me miro con ese mismo sentimiento. Iba a hablar pero la detuve tapando su boca con mis dedos, no quería escucharla.
- Si, ya sé que soy un idiota no tienes porque decirlo y no te preocupes no me voy a quedar solo te vine a dejar mi regalo de bodas.
Saque de mi bolsillo lo que había comprado horas después de ese sueño, le entregue la pequeña caja me miro y supo lo que era sin abrirlo, me lo quiso devolver pero yo me aparte no lo quería devuelta.
- Es el anillo que te compre por si algún día me daba el valor para pedirte que fueras mía, a mí ya de nada me sirve consérvalo, así que prefiero que lo conserves tú.
Me di media vuelta y me marche, sabía que había sido egoísta por hacer que en el día de su boda estuviera pensando en mí pero no puedo cambiar, es mi naturaleza. Camine en dirección al estacionamiento y pude contemplar el altar que habían montado al aire libre, a todos los invitados sentados esperando al igual que el novio, desee que se quedara esperando por siempre por ella. Me reí al darme cuenta de la ironía de la vida porque el que se quedaría esperando por siempre por ella seria yo. Me subí al auto y me fui mientras la música que daba aviso a la entrada de la novia comenzaba.
domingo, 15 de agosto de 2010
miércoles, 11 de agosto de 2010
Sacrificio
Ahí estás mirándote al espejo y yo te miro a lo lejos sin querer entrar, te miras una y mil veces, te ves nervioso y quizás ansioso por lo que va a ocurrir en unos minutos más.
No sabes si he llegado, y lo más probable es que creas que no llegaré porque así te lo dije días atrás entre gritos, reprochándote lo irreprochable, validándome de cualquier excusa para hacerte sentir mal. Pero ahí estás haciendo oídos sordos de lo que te dije esa noche y me molesta el que no me hayas hecho caso, mientras te observo recuerdo nuestro tiempo juntos, nuestras risas, nuestras conversaciones, las fotos que nos sacamos ese sábado en la plaza de siempre, o la critica que le hiciste a la película que vimos aquel día y me doy cuenta que nunca más volveremos hacer eso, porque hoy empiezas una nueva vida, con otra mujer.
Esa mujer te ofrece lo que las demás no te ofrecieron, te ofrece esa estabilidad que andabas buscando o quizás solo sea el miedo a quedarte solo tal como te lo dije esa noche y aunque no lo negaste allí estás.
Te vuelvo a ver, te miras tus manos quizás imaginando el anillo que tendrás en unos minutos más, un anillo que formalizara tu compromiso para iniciar una nueva historia, una historia que en cierta forma te aleja de los tuyos.
Observo tú cara, esa cara blanca con tu barba de día, quisiera abrazarte y retenerte solo para mi pero ya es tarde, te dispones a salir y das un respiro, sacas una foto de tu bolsillo y ahí vez a cinco caras que son parte de tu vida y en ese momento te cae una lágrima, luego la besas y la vuelves a guardar.
Es un día soleado, estás de la mano con la cuál hoy es tu mujer dices “Si, acepto” la miras y sonríes, mientras yo te miro a lo lejos, tú te das vuelta y me vez, me miras con tu cara melancólica, solo te digo con una sonrisa que aguanta mis lagrimas “Se feliz… papá” y me marcho.
Y ahí tú comienzas una nueva vida.
C.
No sabes si he llegado, y lo más probable es que creas que no llegaré porque así te lo dije días atrás entre gritos, reprochándote lo irreprochable, validándome de cualquier excusa para hacerte sentir mal. Pero ahí estás haciendo oídos sordos de lo que te dije esa noche y me molesta el que no me hayas hecho caso, mientras te observo recuerdo nuestro tiempo juntos, nuestras risas, nuestras conversaciones, las fotos que nos sacamos ese sábado en la plaza de siempre, o la critica que le hiciste a la película que vimos aquel día y me doy cuenta que nunca más volveremos hacer eso, porque hoy empiezas una nueva vida, con otra mujer.
Esa mujer te ofrece lo que las demás no te ofrecieron, te ofrece esa estabilidad que andabas buscando o quizás solo sea el miedo a quedarte solo tal como te lo dije esa noche y aunque no lo negaste allí estás.
Te vuelvo a ver, te miras tus manos quizás imaginando el anillo que tendrás en unos minutos más, un anillo que formalizara tu compromiso para iniciar una nueva historia, una historia que en cierta forma te aleja de los tuyos.
Observo tú cara, esa cara blanca con tu barba de día, quisiera abrazarte y retenerte solo para mi pero ya es tarde, te dispones a salir y das un respiro, sacas una foto de tu bolsillo y ahí vez a cinco caras que son parte de tu vida y en ese momento te cae una lágrima, luego la besas y la vuelves a guardar.
Es un día soleado, estás de la mano con la cuál hoy es tu mujer dices “Si, acepto” la miras y sonríes, mientras yo te miro a lo lejos, tú te das vuelta y me vez, me miras con tu cara melancólica, solo te digo con una sonrisa que aguanta mis lagrimas “Se feliz… papá” y me marcho.
Y ahí tú comienzas una nueva vida.
C.
lunes, 9 de agosto de 2010
Nuestro primer y último beso
Era la hora de almuerzo, Elisa y Joaquín apuraban a sus hijos ya que estaban atrasados para ir a la casa de Amalia y Arturo.
Martina estaba enojada ya que no quería ir a la casa de los nuevos amigo de sus padres, ella creía que seria un almuerzo fome debido que estaría solo con su hermano menor, pero su madre le tenia una sorpresa guardada. Reclamando se subió al auto y el viaje se le hizo eterno, reclamo por todo, se bajo al último y obligada por sus padres puso su mejor cara de cinismo para saludar a los nuevos amigos, en eso estaba cuando escucho una voz de hombre, una voz fuerte que la atemorizo pero a la vez sintió que era familiar, por primera vez un timbre de voz le entrego seguridad, durante esos segundos en el que sus papás y amigos conversaban se imagino muchas cosas, desde la cara de este nuevo personaje, hasta su manera de pensar, entro a la casa nerviosa, intrigada y ansiosa. Por detrás alguien la saluda, se da vuelta y se da cuenta que todo lo que imagino era tal cual la persona que en esos momentos estaba mirando.
Oye te dije hola, acaso no me vas a saludar.- la interrumpió este desconocido adolescente.
...Si disculpa es que estabas pensando en otra cosa ¿Cómo me dijiste que te llamabas?- respondió Martina
No te he dicho como me llamo, pero bueno ya que lo preguntas me llamo Benjamín.- respondió amistosamente.
Yo me llamo Martina, que bueno encontrarte aquí, la verdad es que pensé que iba a estar sola con mi hermano.-
Y yo pensé que iba a estar rodeado de niños, que bueno encontrarte.- le sonrió Benjamín
En esos instantes son interrumpidos por Amalia y Elisa.
¿Y Martina te gusto la sorpresa o todavía te quiere volver a casa?- pregunto maliciosamente Elisa.
Hay mamá.- respondió sonrojada Martina.
Son interrumpidos por Arturo.
Benjamín ¿me puedes ir a comprar mas carbón?- pregunto Arturo a su hijo.
Bueno, Martina me acompañas? Así no te aburres y no te cuenta mi madre historias de mi vergonzosa infancia.- dijo Benjamín.
Bueno, creo que cualquier cosa es mejor que ver a mi papá tratando de prender el fuego vamos.-
Las madres como siempre intuitivas dieron su comentario.
Te imaginas que terminemos siendo consuegras.- dijo Amalia.
Es lo más probable, se ven bien juntos.- le respondió entre risas Elisa.
Fue así como estos dos desconocidos durante ese día no se separaron se contaron cosas que a nadie le habían confesado, se rieron, se molestaron, y se hicieron cómplices, pero llego la hora de separarse les dio rabia que el día no tuviera mas horas para no seguir conversando, intercambiaron mail y numero de celular para seguir manteniendo contacto y prometieron volver a verse.
Una semana después se juntaron, Benjamín fue a buscar al colegio a Martina, Martina salió corriendo, lo vio se miraron y se abrazaron y caminaron juntos durante horas....
Fue así como mantuvieron una amistad diariamente por cuatro años, se hicieron inseparables vivieron momentos únicos, se sentían seguros estando juntos.
Con 17 años y en el cumpleaños de Martina, el primero en llegar fue Benjamín, le traía dos regalos una rosa y una pulsera que los dos poseerían como símbolo de su amistad. Martina se puso feliz y pensó que la amistad entre un hombre y una mujer podía existir.
Llegaron los demás invitados, en eso llego Javiera, era una nueva compañera de curso de Martina de la cual se estaba haciendo muy amiga, Martina le presento a Benjamín, conversaron un rato, pero Benjamín no la pesco mucho ya que el estaba pendiente de su amiga.
Al otro día como siempre Benjamín la fue a buscar al colegio pero primero salió Javiera, se pusieron a conversar. A Martina le molesto ver esa conversación. Llego Martina donde estaban ellos y le dijo a Benjamín que se fueran, durante todo el camino se mantuvo callada.
Te molesto verme conversando con Javiera.- pregunto Benjamín
No, nada que ver tú puedes conversar con quien tú quieras.- respondió secamente Martina.
Si te molesto reconócelo.- insistió Benjamín
Ya si me molesto ¿Y que?- reconoció Martina
Tan tontita, no tienes por que preocuparte nadie ocupara tu lugar, tus eres mi amiga.- le dijo Benjamín.
Mas te vale tonto.- respondió contenta Martina.
Y así pasaron los días, Javiera y Benjamín conversaban mas seguido, aunque a Martina siempre le causo cuidado, fue así como Benjamín se fue aislando de Martina debido a los comentarios de Javiera. Martina no entendía lo que le pasaba a su amigo y empezó a buscar nuevas amistades.
Después de un tiempo se reencontraron, Martina iba con un grupo de amigos, particularmente conversando con Cristóbal, mientras que Benjamín iba conversando con Javiera. Benjamín al ver a Martina la llama para saludarla pero ella no lo ve y es Cristóbal quien le avisa que la estaban llamando, Martina se da vuelta y los ve, Benjamín le hace señas entre histérico y ridículo, Martina mira a Cristóbal y le dice que no quiere ir, pero Cristóbal le avisa que es demasiado tarde ya que se encuentra Benjamín detrás de ella. Benjamín le pide si pueden hablar, desganadamente Martina acepta.
¿Por qué has estado tan distante este último tiempo?- pregunta Benjamín
Porque yo me quiero juntar contigo no con Javiera.- responde enojada Martina
Hay cosas que tu y yo tenemos que conversar.- cambia de tema Benjamín
Habla te escucho.- dice cada vez más fríamente Martina
Pero por que tan pesada se nota que has cambiado.- le insiste Benjamín
No soy la única que ha cambiado, tu también cambiaste, Javiera te cambio.- reprocha Martina
No le eches la culpa y si te estoy hablando es porque molestas tanto a Javiera en clases.- le reprocha Benjamín
Hay el defensor de los pobres. No se que cuento te ha contado pero yo no la he molestado, ella me da lo mismo.- responde Martina enojada.
Ella me ha dicho que tú la molestas, porque me iba a mentir.- le dice Benjamín
¿Y porque yo te iba a mentir? Se nota que tú le crees mucho más a ella y eso que nosotros éramos los grandes amigos.- responde enojada Martina
Bueno ya no somos los grandes amigos.- responde Benjamín
No me había dado cuenta (irónicamente, se saca la pulsera) toma tu pulsera era bien fácil sacársela.- responde Martina
No era duradera, nada es eterno, porque ¿Pensaste que nuestra amistad si lo era?- pregunta Benjamín
Si porque creía en ti.- responde Martina
Bueno yo también creía en ti o en la persona que era antes.- dice Benjamín
Ahora somos dos decepcionados tú de mí y yo de ti.- responde Martina
En esos instantes aparece Javiera.
Vamonos Benjamín.- dice Javiera
Si váyanse, ¿Cristóbal invítame a tomar un helado?
Cristóbal abraza a Martina y se van.
Al otro día Martina esta en el casino del colegio, llega Javiera y la encara, tienen una nueva discusión.
¿Que fue lo que le dijiste a Benjamín?- pregunta Javiera
La verdad, algo que tú no sabes hacer ni decir.- responde Martina sin mirarla.
Como se nota que esta picada, porque Benja me prefiere antes que a ti asume, perdiste, te gane.- dice Javiera
Ganar con mentiras no es granar, pero bueno te felicito por tu actuación digna de un oscar, pero cuídalo, cuídalo mucho por que tu te estas llevando la mejor parte de mi vida.- responde Martina quien compra su golosina y se va.
Al tiempo después se encuentran, Elisa y Amalia y comienzan a conversar de lo cambiados que están sus hijos desde que ya no son amigos, se preguntan que fue lo que les paso, en esos instantes llega Benjamín, mientras Elisa comentaba que los papeles de la separación están listos, que Joaquín se marcha a Santiago con Martina y ella se quedaba con Felipe.
¿Y porque se va Martina?- pregunta Amalia.
Dijo que estaba apestada de la ciudad, quiere tomar nuevos aires y no sabe si vuelve, aunque lo más probables es que se quede allá.- respondió con tristeza Elisa.
¿A que hora se va?- pregunta angustiado Benjamín
En veinte minutos mas sale su bus.- responde Elisa
Que pena, no te pudiste despedir de ella.- comenta Amalia
Benjamín se queda pensando un par de segundos y sale corriendo.
Ojala que alcance.- dice esperanzada Elisa.
Benjamín corre hacia el terminal, cuando llega pregunta por los buses que salen a Santiago, el guardia le dice que en esos momentos va saliendo el último bus que sale ese día. Benjamín corre con desesperación y grita Martinaaaa! Pero ella se ha marchado.
Ya son ocho años que Martina y Benjamín no se ven, solo han escuchado comentarios por sus madres, y siempre mostraban indiferencia frente al tema, pero en el fondo para ellos sigue siendo una historia inconclusa.
En la esquina de Plaza Ahumada, Benjamín esta parado despidiéndose de su madre, comienza a caminar hacia atrás, repentinamente choca con alguien se da vuelta y era una chica que le recordaba a alguien, la mira, le pregunta ¿Te conozco?, y sin recibir respuesta la acaricia y la besa, ella no pone resistencia pero al rato trata de esquivar.
Benjamín esto es un error.- dice Martina
Yo necesito hablar contigo vamos al restaurant de la esquina.- dice Benjamín
Yo no tengo nada que hablar contigo.- responde fríamente Martina
Por favor, así podremos ponerle fin a esta historia.- insiste Benjamín
No veo cual es la historia que tenemos que terminar, pero vamos con la condición que no me molestes nunca más.- una vez mas responde fríamente.
Los dos caminan silenciosamente hacia el restaurant, con la mirada baja, al entrar se sientan y se acerca el mesero.
Se van a servir algo.- pregunta el mesero
Los dos al mismo tiempo.- “Bilz” se miran seriamente, pero en el fondo dicen “Hay cosas que nunca cambian”
Creo que quedaron cosas pendientes, como el término de nuestra relación.- dice Benjamín
Una relación que tu quisiste terminar.- responde secamente Martina
Si reconozco que fui un pendejo que no debí creer en ella.- reconoce Benjamín
Si y tu pendejeria me partío el alna, se supone que nosotros éramos amigos.- responde con los ojos húmedos Martina
Pero yo ahora me doy cuanta que te quiero más que una amiga.- confiesa Benjamín
Yo no se de que manera te quiero.- responde cabizbaja Martina
¿Y alguna vez me quisiste?- pregunta con los ojos llorosos Benjamín
Te quise tanto que te desee lo mejor aunque no fuera a mi lado, eso es querer a alguien.- responde Martina
Y ¿Por qué no todo puede volver hacer como antes o mejor que antes?- pregunta Benjamín
Nada puede volver hacer como antes…. Ya me voy (deja plata).- agrega Martina y se levanta de la mesa.
Yo te invite.- dice Benjamín
Es mejor así.- responde Martina y se va caminando
Martina te puedo abrazar.- la detiene Benjamín
No, no quiero abrazarte para volver a perderte otra vez.- dice con dolor Martina
Pero que quede claro que tú fuiste, eres y serás la mujer más importante de mi vida.- agrega Benjamín con lágrimas en los ojos.
Se ven por última vez y cada uno toma su camino con grandes deseos de llorar.
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